domingo, 19 de agosto de 2012

Una confusa realidad

Primera Parte

Rabia, ira... ya no puedo soportarlo. La odio, la odio con todas mis fuerzas. Su cara feucha y redondeada, sus brazos grandes y blandos; su pecho, apenas existente; su pelo atolondrado y estropajoso, imposible de dominar... Veo la debilidad en sus ojos y al instante me descubro detestándola también por esa razón... ha dejado que todo la supere... ¡se ha rendido!
No soporto esa renuncia a la esperanza, a la posibilidad de alcanzar una vida grata y feliz junto a alguien que la quiera... ¡No tolero más su actitud!
Me es difícil creer que haya sido capaz de resignarse así; de escoger tener una existencia triste y solitaria, en lugar de luchar por lo que quiere; por una vida alegre, rodeada de gente que la quiera, que la vea guapa y... delgada...
No soporto verla así. No soporto como me mira con odio, con furia... sin hacer nada salvo dejar que el tiempo pase... Ni siquiera limpia las lágrimas de sus ojos, simplemente deja que se deslicen por sus mejillas, marcando la fragilidad en su rostro... ¡La odio!
Quiero que se vaya, que desaparezca... pero ella sigue ahí, inmóvil, frente a mí... Parece enfurecida, pero sigue dominándola la debilidad...
Siento repugnancia, aversión...
-"Me das asco"-me dice.
No esperaba esas palabras de ella, las lágrimas surcan su rostro y ahora, también el mío... No puedo permitir que me trate así... si quiere pelea, la tendrá.
Levanto el puño, decidida a hacerle pagar por lo que ha dicho, ¿Como se ha atrevido?... sin embargo, ella levanta también el suyo... supongo que a percibido mis intenciones y pretende defenderse, pero... como lo ha hecho tan rápido. Hasta podría decir que incluso ha elevado el puño al mismo tiempo que yo...
No lo pienso más, cojo impulso con fuerza y lanzo un fuerte derechazo hacia ella, observando como ella imita mis movimientos... Noto como mis nudillos llegan a su objetivo, pero me sorprende la firmeza de su piel...
Caigo al suelo, desvalida., confusa por lo ocurrido...  La piel de esa chica era tan fuerte, tan rígida...
"Su puño ha sido más rápido que el mío, ha debido golpearme y habré caído al suelo desorientada"-reflexiono
Me llevo la mano derecha al pómulo, palpando mi cara con cuidado para confirmar los daños. Aparto la mano y me asusto al comprobar la cantidad de sangre que se desliza por la palma... 
"No puede ser, mi cara... estará... destrozada"-pienso horrorizada, imaginando mi rostro quebrado.
Me levanto atemorizada, apoyándome en ambas manos. Un alarido de dolor recorre mi garganta y sale con  fuerza al exterior, produciendo un agudo chillido. Me duele. Miro mi mano ensangrentada, la misma con la que he palpado mi rostro hace unos segundos, la misma con la que he golpeado a esa chica... ¡La chica! Miro a mi alrededor, escrutando cada rincón de la habitación que hace un par de minutos parecía mucho más grande... No está, ha desaparecido. A pesar de que es lo que deseaba, me aterra que se haya esfumado tan rápido... 
"Se habrá asustado, le he dado bien fuerte"-medito.

Vuelvo ha sentir dolor y dejo escapar un par de gemidos. Desvío mi mirada hacia el suelo... Sangre. Toda la moqueta está manchada de ella, como si hubiera habido una batalla campal en la habitación. Observo mi mano derecha de nuevo, intentando comprender por que la rojiza sustancia gotea de ella, cuando es en mi rostro donde está el moratón que esa fulana me ha provocado... 
Súbitamente, me percato de que no es la herida de mi cara lo que me causa el dolor, los gemidos... es más, es como si ella no hubiera llegado a golpearme. Miro por tercera vez mi mano ensangrentada, notando el ardor de la sangre. Instintivamente la llevo hacia mi pecho, sujetándola con la palma de la mano izquierda, que parece intacta... Contemplo mis nudillos rojos, cubiertos totalmente por la sangre y los examino cuidadosamente... algo sobresale de ellos, como pequeñas piezas rojas y... deslizo mi otra mano por la superficie de las piezas...
-"¡Ah!"-exclamo dolorida de nuevo.
Giro mi mano izquierda y observo nuevas heridas en la palma. Vuelvo a analizar las piezas cortantes y afiladas, clavadas en el dorso de mi mano derecha. Agarro uno de ellos con fuerza, intentando no rozar sus bordes para no cortarme... Duele, duele, ¡duele mucho!... lo suelto... las piezas están bien encajadas. Decido no moverlas de su posición y me cubro la mano ensangrentada con una camiseta, hace un instante colgada de la percha metálica de la habitación. Me fijo en otras piezas similares esparcidas por la superficie de la cómoda. Cojo una de ellas y la observo... ¡Es ella! Suelto la pieza que cae al suelo, fraccionándose en cientos de pedacitos minúsculos...
"¡Era ella, lo sé... la he visto!"-pienso paralizada por la impresión.
El miedo recorre mi cuerpo...
"¿Estaba... atrapada?"-me pregunto.
Empiezo a sentirme mareada. El equilibrio abandona mi cuerpo por un segundo y me veo obligada a apoyarme con la mano izquierda en la cómoda. Al estabilizarme, la levando de inmediato. Ha empezado a sangrar igual que la derecha y reparo en los pedacitos de color indeterminado que se han encajado en mi piel... son los mismos que estaban en la superficie de la cómoda... Contemplo como lentamente se van cubriendo de rojo y observo el asombroso parecido con las piececitas afiladas y rígidas, clavadas en los nudillos de mi otra mano...
El constante mareo me impide pensar adecuadamente, pero juraría que todos los pedacitos: los de la cómoda, los de los nudillos y los ahora encajados en la palma de mi mano... juraría que todos ellos provienen del mismo lugar.
Miles de pensamientos acechan mi cabeza: esa insolente, atrapada en ellos... la dureza de su piel, la indolora herida de mi rostro... sus palabras llenas de odio... "Me das asco"...yo había pensado lo mismo sobre ella, pero no había osado a faltarle el respeto de ese modo... o al menos, eso creo...

Las heridas me sangran y apenas puedo mantenerme en pie... un último pensamiento recorre mi mente... sus ojos... estaban llenos de odio, como los míos. Ahora que reflexiono sobre ello, me parece descubrir un asombroso parecido entre nosotras: La misma cara redondeada, los mismos brazos grandes y blandos; el mismo pecho, apenas existente... el mismo sentimiento de soledad en nuestras miradas...
Siento que mi cuerpo se desploma, siento un fuerte golpe primero en la cadera y luego en la espalda... Todo empieza a oscurecerse hasta que el negro es el único color que vislumbro...



Segunda Parte

Abro los ojos, lentamente. La cabeza me da vueltas. Todo esta borroso, distorsionado... poco a poco mi vista va acostumbrándose a la claridad... El resplandor empieza a ganarle la batalla a la oscuridad. Ya me es posible ver el contorno de los objetos...
No recuerdo nada de lo ocurrido, es como si hubiera caído en un profundo sueño y acabara de despertar. Estoy totalmente desconcertada....

Empiezo a distinguir algunos objetos; los más cercanos a mí son: una mesa blanca de madera (seguramente de roble), lirios (mis flores favoritas) a remojo en un translucido y alargado jarrón... Todo está de lado, lo que significa que debo estar acostada. 
Cuando al fin puedo diferenciar todos y cada uno de los objetos de la habitación, no doy crédito a lo que ven mis ojos... Me encuentro en una habitación pequeña de paredes blancas; cuenta con un gran ventanal en la parte derecha, una única puerta en la izquierda... también reparo en un par de butacas azules, una a cada lado del ventanal, el jarrón y los lirios de antes, que a parte de las butacas, es lo único que proporciona algo de color a la escena y por último, un par de objetos que a pesar de no haberlos observado nunca en persona, los conozco de "House", esa serie que tanto le gusta a mi hermano (aunque yo la aborrezco)... El primer objeto lo reconozco de inmediato. Se trata de un gotero. El segundo es una pantallita negra con algunos números esparcidos por ella y una línea serpenteante que la cruza de un lado a otro, ascendiendo y descendiendo una y otra vez.... 
Siempre me ha llamado la atención este último objeto. El pitido que emite coincide con los latidos de mi corazón... sin embargo, me fijo más en el primero. El gotero consta de una bolsita con un líquido que no sé identificar y un tubito alargado. Sigo el tubito con la mirada y descubro que va conectado a una aguja ensartada en mi piel. Eso me altera... siempre he odiado las agujas, los pitidos emitidos por la pantallita se aceleran más y más... Me siento débil, muy débil... no recuerdo nada, no se donde estoy... estoy totalmente fuera de lugar y no puedo evitar inquietarme. ¿Estoy en un hospital?
Una mujer de bata blanca traspasa el umbral de la puerta rápidamente y confirma mis sospechas. "Sin duda, es una enfermera. Estoy en un hospital"
-Tranquilízate, no pasa nada, de acuerdo?-me dice con tono sosegado.
Al ver que su presencia no me ayuda a calmarme, saca otra de esas agujas de su bolsillo y por un momento creo que me la va a inyectar, lo que provoca que me altere todavía más. Suelto un suspiro de alivio al ver que se dirige hacia el gotero. Libera el líquido de la jeringuilla en el gotero y al ver la expresión de mi cara, buscando respuestas, decide darme una explicación.
-Esto te ayudará a tranquilizarte.-afirma.
Contemplo como la enfermera se dirige hacia la puerta, satisfecha de haberme sacado de dudas, aunque esa no era exactamente la explicación que buscaba. 

-Cielo, ¡has despertado! ¿Estás bien, mi amor?-Pregunta una mujer con una gran sonrisa que le ilumina el rostro.
-...sí, estoy bien.-respondo.
-¡No sabes el susto que nos has dado! No vuelvas a hacer algo así nunca más.-La mujer parece alterada. Ya no luce esa gran sonrisa, ahora su rostro irradia preocupación.
-¿Que ha pasado... mamá? No recuerdo nada.
-¿Nada?
-No, ¿Que ha pasado?-repito.
-Cuando regresamos a casa, tu padre subió a las habitaciones y te encontró en el suelo, junto a un gran charco de sangre y con las manos echas polvo y...
-¡La chica!-la interrumpo. Todas las imágenes regresan a mi cabeza instantáneamente... aquella fulana de aspecto frágil, pero increíble dureza...
-¿Que chica?-pregunta mi madre, extrañada.
Le cuento brevemente todo lo sucedido y al instante una mueca de preocupación se apodera de ella... parece entender todo lo ocurrido, al contrario que yo, que sigo buscándole lógica a los hechos.
"Toc, toc"... un hombre mayor se encuentra de pie junto al umbral de la puerta. 
-¡Hola, señorita! ¿Estás cómoda?, ¿cómo te encuentras?-me pregunta.
-Bien.-respondo, aunque no era del todo cierto. 
-Si no te importa voy a llevarme un momentito a tu madre. Ahora mismo te la traigo.-me dice- Venga conmigo, por favor.-añade, dirigiéndose a mamá.
Observo como el hombre mayor sale de la habitación, seguido de mamá. Tras unos 20 minutos, aún no han regresado. Estoy aburrida, así que empiezo a examinar de nuevo la habitación. Reparo en un objeto que había pasado por alto: una especie de sobre en la cabecera de la camilla. Lo cojo y extraigo el contenido de su interior. Me es bastante difícil ya que mis manos tienen un volumen aproximademente tres veces mayor al normal, debido al vendaje. Consigo extraer y sostener el manojo de papeles del sobre. Leo las primeras lineas: el nombre del centro de salud, los datos sobre este, ¡mi nombre!... 
"Parece un informe"...-pienso.
"La paciente sufre de profundos cortes en ambas manos, con cristales introducidos en su piel, que son claramente los causantes de las heridas. Se sospecha que el daño podría haber sido causado por la propia paciente, por lo que puede tratarse de una autolesión. Hemos comprobado su expediente psíquico y sus datos encajan con este caso. Destacamos que padece anorexia, lo que le ha provocado desnutrición aguda y anémia..."
El informe continua explicando las posibles causas del incidente, pero me niego a seguir leyendo esas estupideces...
"Autolesión, desnutrición aguda... está claro que esos datos no pueden ser míos"...-pienso.-"No ha sido ninguna autolesión... nunca me haría daño a mí misma y para nada sufro de desnutrición aguda, eso significaría estar delgada... extremadamente delgada. En cambio, yo estoy bien rellenita, con mi cara redondeada y mis enormes brazos... y muslos"...-los nuevos pensamientos que alberga mi cabeza provocan que las lágrimas se liberen desde mis ojos.-"Por eso nadie me quiere... Ojalá pudiera estar rodeada de gente que me viera guapa, que me viera... delgada... Solo quiero ser más delgada..."...


Autora: JustSmileAndDreams

3 comentarios:

  1. me ha encantado,joder parece haber salido de algun libro,pero se que lo has escrito tu cariño!

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    Respuestas
    1. jajajaa muchas gracias ezgi ;) mmm te lo has leido entero? jaja no se si alguien se lo leerá porque se me hizo bastante largo escribiendolo xD me gusta más la primera parte sinceramente :P
      TKCL CHERRY!!

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