
El
tiempo que pasamos juntos es como una tormenta, como viento huracanado y
lluvia, como algo demasiado grande para controlarlo pero demasiado poderoso
para eludirlo. Sopla a mi alrededor y me enreda el cabello, me deja la cara
mojada, hace que me sienta viva, viva, viva.
Hay
algunos momentos de clama y silencio, como en toda tormenta, y otros momentos
en que nuestras palabras relampaguean, al menos para nosotros.
Pienso
que quizá tenía intención de decir algo más, pero, cuando nuestros labios se
tocan, las palabras, por una vez, son completamente innecesarias.
Es
curioso como nos aferramos a los objetos del pasado mientras aguardamos nuestro
futuro.
Si
siempre has sabido como mirar a alguien, resulta extraño tener que hacerlo de
un modo distinto.










