sábado, 13 de febrero de 2016

El punto clave

A lo largo de nuestras vidas encontramos múltiples 'indicaciones' que nos incitan a experimentar y vivir la vida con ilusión, llevar a cabo todas aquellas cosas que nos gustaría hacer, cumplir nuestros sueños y deseos... Frases clásicas del tipo 'Carpe Diem, vive el momento', enunciados de personalidades conocidas como Walt Disney y su famoso 'If you can dream it, you can do it' o estribillos de canciones como es el caso de 'One Day' en el cual escuchamos repetidas veces que un día seremos viejos y pensaremos en las historias que podríamos haber contado. También nos hacen reflexionar sobre la vida, monólogos de cine como el pronunciado por el profesor John Keating (interpretado por Robin Williams) en 'El Club de los Poetas Muertos', en el cual decía lo siguiente: "El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, no alocadamente, sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro y examinándote de la asignatura fundamental: el amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida".


Pues bien, este pequeño extracto de la inmensa colección de sugerencias que nos empujan a disfrutar la vida en todas sus posibilidades, representan la filosofía más acertada que pueda existir en la actitud de cualquier persona. Al menos, a mi parecer, es así.

Cuando eres joven, algunas personas más mayores te dicen que debes centrarte en tus estudios o carrera. "Te queda toda la vida por delante, ya habrá tiempo de disfrutar de la vida, de viajar, de salir a pasarlo bien..." No digo que estén equivocados. En parte, tienen razón y debemos hacerles caso ya que dichas personas suelen aconsejarnos pensando en nuestro bien. No obstante, más tarde también encontraremos gente que nos dirá que nos centremos en nuestro trabajo y volveremos a escuchar eso de "Ya habrá tiempo para...". Y así, centrándonos únicamente en nuestros deberes como ciudadanos, con el paso de los años nos daremos cuenta de que ya no tenemos edad para disfrutar de ciertas cosas, habiendo perdido la oportunidad de vivir experiencias que un día dejamos pasar.

El hecho de disfrutar de la vida, sin embargo, no se basa en dejar a un lado nuestras obligaciones como trabajadores o estudiantes. Existe un punto medio en el cual coexisten asuntos importantes que debemos sacar adelante y experiencias más relacionadas con nuestro disfrute personal. En dicho punto está la clave.

Alicia JSAD

De Vuelta

Vaya, hace casi un año ya que no me paso por aquí. Ha pasado tanto tiempo que incluso me he sentido extraña al entrar y leer algunas de las entradas que escribí. Han pasado muchas cosas últimamente, muchas vivencias, muchos cambios... Supongo que tanta inestabilidad también influye bastante en que vea este blog como si fuera ajeno a mi. Sin embargo, me gustaría retomar lo que un día decidí abandonar. Me gustaría recuperar mi blog, volver a sentir que me pertenece y que lo que escribo en él me representa. Por ello, he decidido volver a escribir y publicar.

Previamente, me gustaría comentar que me será complicado subir entradas semanalmente pero intentaré que haya cierta regularidad en las publicaciones. Gracias por continuar formando parte de este proyecto.

Un saludo,
Alicia JSAD

domingo, 8 de marzo de 2015

Identidad negada

No consigo comprenderlo. ¿Cómo puede estar pasando algo así? Control, poderío... esclavitud sobre un alma adulta. Debería ser independiente, libre... debería poder volar, perseguir sus sueños... debería poder ser feliz. Le negáis la propia identidad.
¿Cómo pretender crear responsabilidad cuando no se tiene libertad para decidir qué o cómo hacer cualquier cosa?
Comete errores, todos lo hacemos. No somos perfectos. Hay acciones que serán del agrado de unos y no harán gracia a otros pero siempre que no sean perjudiciales no merecen castigo.
Vosotros le castigáis por el mínimo despiste, por la mínima mueca de desaprobación, desacuerdo. Creéis tener razón en todas y cada una de vuestras ordenanzas.
¿Pretendéis educar adecuadamente así? En ese caso estáis muy equivocados. El amor y los buenos actos no se construyen a base de palos, reprimendas y crueldad. Todo lo contrario.
Seguid con vuestras prohibiciones, seguid limitando la vida de un pobre condenado y la rebelión no tardará. Día a día el odio aumenta en su interior. Le repugnáis. ¿De verdad queréis que eso sea así?
Intento que permanezca puro. Aparto los aires de venganza para que no pueda respirarlos, para que no se contamine de ellos. Noto como por más que me esfuerce su convicción se apodera de él con fuerza, rechaza mis consejos.
Intento apagar las llamas del infierno en que habéis convertido su vida, pero el fuego es feroz, se aferra con fuerza a su cuerpo. Le quema, le consume. Lo veo en sus ojos.
Llegará el momento en que por más que yo haga, nada le influya y todo acabe. Vosotros seréis los culpables. ¿Realmente queréis cargar con ello el resto de vuestras vidas?
Liberadle de la jaula que forjasteis para él. Dejad de negarle el cielo y devolvedle su libertad, su identidad.

Autora: Alicia JSAD

sábado, 27 de septiembre de 2014

Vacío interior

No puedo evitar llorar al recordar sus palabras. Aquel momento en que decidió sincerarse y decirme lo que realmente sentía. Me abrió su corazón y vi, atemorizada e impotente, el vacío que reinaba en su interior.
Sin saber qué decir ni qué hacer, releía sus mensajes y visualizaba en mi mente los abrazos y las caricias que me habría gustado darle. También los besos, no sólo en los labios; le besaba la cabeza y la mejilla como tantas otras veces había hecho físicamente.
Maldecía el tener que conformarme con imaginar aquello en lugar de dárselo. Y cabreada por la distancia que obstaculizaba mi deseo de mostrarle mi apoyo, de ayudarle... lloraba cada vez más.
Con manos temblorosas busqué una forma de animarle que, a mi parecer, no dio resultado. La impotencia crecía en mí, rauda y veloz, conspirando contra mi debilitada fortaleza pero yo jamás abandonaría, a pesar de cientos de intentos infructuosos. Debía seguir intentándolo,
Probé con otras palabras. Probé mostrándole mi lealtad, asegurándole que siempre estaría a su lado, pero eso él ya lo sabía. Le dije que estuviera bien... nada. Donde yo intentaba mostrarle apoyo, él veía sufrimiento y desesperación y, en parte, no se equivocaba. Me conocía bien.
Me esmeré y continué, sin tirar la toalla, esperanzada de que alguna de mis palabras calara en él, de que algo funcionara... y de repente, tras una breve despedida y sin esperar respuesta, se marchó.


Autora: Alicia JSAD



jueves, 18 de septiembre de 2014

Pensamientos nocturnos de una mente bloqueada

Ser incapaz de hacer algo por tu bien es una de las peores situaciones en las que se puede encontrar una persona. Sentir como algo te destroza por dentro y sin embargo, permitir que continúe formando parte de tu vida.
En ocasiones, tus manos son las únicas que pueden controlar aquello que resulta dañino para tu persona. Tus seres queridos podrán apoyarte, intentar ayudarte e incluso, aquellos más cercanos, podrán influirte haciéndote divisar por momentos el buen camino; sin embargo, tu voluntad y tu motivación interna serán las fuerzas determinantes.
Pero, ¿Y si el hecho de eliminar aquello que tanto sufrimiento te provoca afecta negativamente a otras personas? En casos como estos entra en juego una tercera fuerza determinante. ¿Debes mirar antes por tu bien o por el de tus allegados? ¿Es preferible continuar decepcionándote a ti misma o ver la decepción en los ojos de aquellos que realmente te quieren?
Le das vueltas y más vueltas a lo que deberías hacer; a que opción sería la más adecuada, la correcta... Sientes como la impotencia se apodera de ti. Tu mente, saturada de hipótesis, pros y contras; acaba por bloquearse, impidiéndote pensar con claridad.
Y así transcurren los días, con la misma situación, sin cambios. Los cortes internos se multiplican, los pensamientos se ensombrecen y la esperanza se pierde con el paso del tiempo, como si de un reloj de arena se tratara.


Autora: Alicia JSAD

miércoles, 20 de agosto de 2014

Héroe entre las tinieblas


La verdad salió a la luz  de su alma destrozada.
De su cuerpo torurado, de sus venas dañadas.
La frustración que custodiaba a su ser fue liberada
por las palabras de aquel hermoso ángel sin alas.
Creencias sustituidas, ilusiones en alza.
La vida sonreía, sonreía la dama.
Al fin recobrada  la extraviada esperanza,
anteriormente perdida  mas en su piel guardada.

Valiente caballero de misteriosa mirada.
Mundos recorrí en tu búsqueda... ¿Dónde tú te hallabas?
Perdida en el limbo me advertí bloqueada
Lágrimas caían, penas mi rostro surcaban
Levanté la cabeza, enderecé mi mirada
La lluvia cesó, la sonrisa brotaba
O mi dulce caballero, apareciste de la nada
Héroe entre las tinieblas al auxilio de su dama.


Autora: Alicia JSAD

domingo, 3 de agosto de 2014

Puro Odio

Odio, puro odio. Mi fuego interno me quemaba por dentro. Princesa llama.
¿Quién se creían para quitarme mis pertenencias, mis preciadas posesiones?
Cleptómanos ineptos y despreciables. Respeto había de tenerles mas tan solo su presencia nublaba mi mente, callaba mi voz. Muerte.
Tan solo pensar en sus actos, en su cobardía, provocaba mis insultos.
Arcadas incontrolables. Odio, puro odio.
Ni tan siquiera suficientemente nobles eran como para actuar adecuadamente. Tortura cruel, orcos despiadados.
¿Alguna advertencia, conversación o reprimenda? Ninguna. Amonestación inexistente, tortura directa y desalmada. Criaturas repulsivas... Detestables fechorías acometidas. Hastío inhumano surcando mi ser.
¡Infames! ¡Desgraciados! Injusticia y vileza por oficio.
Indecentes seres. ¿Respeto? Extraviado todo. Sin necesidad de búsqueda; desaires, desobediencia, rebeldía. Odio, puro odio.
Entes conectados y a la vez dispares. Mutaciones repulsivas buscando mi dolor. Debilitada mi defensa mas,¿rendida yo? Exhausta puede, rendida no.
Bestias inmundas, corrompidas por el poder. Engendros pecaminosos, superiores a mi pesar. Mas el enojo mío me cegaba. Esencia libre enjaulada. Conspiraciones, deudas a demanda. Hastío, tedio; metamorfoseado a descontrol, aversión... a odio, puro odio.

Autora: Alicia JSAD